Estos públicos a menudo permanecen en la calle, a pesar de la existencia de centros de alojamiento. «Hemos observado que se niegan a ir porque tienen un animal, y la mayoría de los centros no aceptan animales», explica Hachouma Chkhim.
Para estas personas, el animal representa mucho más que un simple compañero. «La presencia de un animal es reconfortante, a veces es un escudo o una muleta en la que se apoyan. Para muchos, es el único compañero que queda, el que comparte su penuria», subraya.
Es para responder a esta necesidad que Halte 33 nació. Este centro de alojamiento de emergencia, accesible a través de una llamada al 115, dispone de 25 plazas para hombres y 6 para mujeres. Todas las camas están equipadas con ganchos, permitiendo a los residentes mantener a su animal cerca de ellos.
Pero la acción de Halte 33 no se detiene ahí. La asociación ofrece un acompañamiento adaptado a cada situación para ayudar a los beneficiarios a reintegrarse en una vivienda duradera. Gracias a 38 apartamentos de alquiler, el equipo prepara a las personas para recuperar una estabilidad: visitas previas, ayuda con la instalación y aprendizaje de los «códigos de la vida en vivienda» son el núcleo de este trabajo.
Además, Halte 33 lleva a cabo acciones de sensibilización e información para deconstruir los estereotipos relacionados con la falta de vivienda. «Deseamos promover la empatía hacia las personas sin hogar y defender sus derechos. Nuestro abogacía ante las autoridades locales busca hacer evolucionar las políticas públicas a favor de una acogida digna e inclusiva», concluye Hachouma Chkhim.











