Tesslab se creó en el mismo barrio donde crecieron sus fundadores. “Es para nosotros el espacio que nos hubiera gustado tener de jóvenes, donde se recupera la confianza, donde se aprende a conocerse, a convertir las vulnerabilidades, la etiqueta que se lleva al venir de un entorno popular, en una fuerza que se utiliza para el futuro y para los demás”, explica Hakim Elhadouchi.
Tesslab realiza un trabajo muy intenso de pedagogía dirigido a jóvenes de entre 16 y 25 años, que provienen principalmente de Barrios Políticos de la Ciudad. “La pédagogie es educación, y la educación tiene poder de transformación”, precisa él. Los ejes de trabajo son el conocimiento de uno mismo, la ayuda mutua y el paso a la acción.
"Tenemos una base que, para nosotros, es una filosofía de intervención, que parte del individuo. Son talleres de conocimiento de uno mismo. Se incorpora educación no formal, educación popular, improvisación, y nuestra experiencia”, cuenta Hakim Elhadouchi. Las ideas emergen después porque la confianza lleva a la acción.
Alrededor de este taller, se organizan varios programas. Primero, sobre el emprendimiento, donde los jóvenes son equipados para crear un proyecto durante el acompañamiento, o ser orientados hacia otras estructuras, especialmente gracias a una asociación con la Escuela de Comercio de Estrasburgo, donde podrán obtener un DU de joven emprendedor.
El segundo eje se refiere a la salud mental. “Partimos del principio de que la mejor persona que puede hablar de salud mental con un joven es otro joven. Por eso hemos creado un programa de embajadores, es decir, formamos a jóvenes en la cuestión de la salud mental”.
Y luego, un tercer eje importante se centra en los vínculos intergeneracionales, en un contexto de aislamiento de las personas mayores, de vulnerabilidades, de necesidad de conexión. La idea es crear acciones que respondan a las necesidades urgentes emergentes del envejecimiento en las viviendas sociales. “Por eso hablamos de laboratorios de innovación. Vemos donde hay un ángulo muerto o un desafío, y respondemos de manera bastante rápida, pero reflexionada”, insiste Hakim Elhadouchi.
“Una persona que vive en un entorno pobre necesita 6 generaciones antes de pasar a la clase media. Por lo tanto, actuamos para acelerar esta evolución en la sociedad. También está la idea de desestigmatizar la imagen de los barrios populares, que es la de lugares de delincuencia, de crimen, de pobreza. Es cierto. Pero también son personas que quieren salir adelante. Y cuando lo logran, pueden contribuir y, por lo tanto, formar parte de la sociedad. No son solo territorios de problemas, también son territorios de soluciones”, concluye Hakim Elhadouchi.











