“La profesión de restaurador ha cambiado mucho en los últimos diez años. Ya no es solo un cocinero, sino que debe dominar lo digital, la gestión, las finanzas, la experiencia del cliente o al menos saber rodearse bien”, explica Romain Amblard. “Por lo tanto, todos estos conocimientos, todas estas cosas que hacer o no hacer, pensamos que hoy en día hay que aprenderlas, o al menos beneficiarse de la experiencia de un cierto número de personas ante la nueva complejidad de esta profesión que requiere una gama de conocimientos mucho más amplia que antes”.
Romain Amblard obtiene la motivación para crear una herramienta de asesoramiento y acompañamiento de una historia personal, un primer restaurante abierto en 2012 y cerrado 3 años después, pero también del ejemplo del mundo de las startups, en el que ha evolucionado durante más de 10 años.
"Los emprendedores que crean y desarrollan startups tienen a su alrededor un formidable ecosistema”, explica Romain Amblard. “Tienen financiamiento, lugares, ferias, ejemplos, recursos. Y me parecía anormal que todo este apoyo no estuviera disponible para emprendedores que también tenían situaciones complejas que gestionar como los restauradores”.
Service compris nace así en 2018 de esta constatación, con el apoyo de 2 otros cofundadores, también restauradores.
Hoy en día, Service compris ofrece 7 formaciones, 3 para futuros restauradores y 4 para restauradores ya establecidos. Formaciones más o menos largas, más o menos digitales, que dan acceso en todos los casos a una comunidad de expertos, a la posibilidad de discutir e intercambiar durante eventos con otros emprendedores, recursos y mentores que son restauradores y que ya han lanzado establecimientos.
La profesión de restaurador atrae. "Quizás porque la relación con la comida en Francia es específica”, estima Romain Amblard. "Es cierto que muchas cosas suceden cuando se come. Proyectos, discusiones, oportunidades que se aprovechan. Entonces, queramos o no, hay quizás una forma de impresión de facilidad al decir que, dado que se va a crear una empresa, mejor hacerlo en algo que parece al alcance. Un buen sentido de las relaciones, saber cocinar bien en casa da la impresión de que se puede convertirse en restaurador. Y hay, de todos modos, un atractivo del emprendimiento en general que beneficia a los oficios manuales".
"Las carreras son largas. Hay un momento en que se quiere probarse y es una particularidad también de las personas que vemos. No son personas que van a hacer esto 40 años. El tiempo de las carreras únicas en un sector ha terminado, también en la restauración. Y hay que aceptar que las personas trabajen o emprendan en la restauración durante algunos años y que no sean restauradores, camareros o cocineros toda su vida, aceptar esta novedad y acompañarlos ante este nuevo paradigma”, concluye Romain Amblard.











