“Hablamos a menudo de reinserción, de pasar de un estado a otro, al de no reincidencia. Estamos realmente en este principio de desistimiento (N. de la R.: cambio en el modo de vida de una persona involucrada en la delincuencia que renuncia a actuar ilegalmente), que es una trayectoria hecha de altibajos, de éxitos, de fracasos, pero sobre todo de acompañamiento a largo plazo. No tenemos una temporalidad, aparte de la de la persona que acompañamos”, explica Ludovic Dardenne.
Permis de construire se basa en un sistema de piloto y copiloto. El piloto es el beneficiario, el copiloto es el trabajador social que se encuentra una vez a la semana, para señalar las fragilidades, pero también las fuerzas y los talentos. También hay un aspecto colectivo con talleres socio-educativos que permiten una apertura al mundo y a la sociedad, y de tomar confianza en su relación con los demás, de descubrirse a sí mismo.
"Y la mejor manera es hacerlo”, explica Ludovic Dardenne. Por ejemplo, en Nantes, hay un vestidor solidario. En otros territorios, los pilotos pueden hacer teatro o incluso conocer a empresarios, practicar actividades culturales.
Durante el acompañamiento de Permis de construire, hay un 93% de no reincidencia, frente al 33% según las cifras oficiales.
“Hay entre 150,000 y 200,000 personas bajo medida judicial cada año”, explica Ludovic Dardenne. “Son 200,000 personas que han representado un costo para la sociedad y que pueden convertirse en actores positivos dentro de ella, y por lo tanto aportarle. Pero también es necesario que la sociedad entreabra la puerta y permita a este público encontrar su lugar.”











