“Fue viajando que tomé conciencia de la increíble injusticia social que viven estas poblaciones privadas de electricidad,” explica. “Esta situación me impulsó a actuar para ofrecer soluciones duraderas e indispensables.”
La falta de electricidad tiene repercusiones importantes en la educación, los niños deben iluminarse con velas o lámparas de queroseno, costosas y contaminantes, para estudiar por la noche; en la vida doméstica, las mujeres cocinan en condiciones precarias; en la inclusión digital, sin electricidad, es imposible cargar un smartphone, herramienta esencial para acceder a servicios de pago, educación, atención médica e información.
Para enfrentar estos desafíos, Moon ofrece un kit solar accesible y fácil de instalar. Este dispositivo, contenido en una caja del tamaño de una gran caja de zapatos, incluye:
- Una caja con una batería recargable,
- Dos puertos USB,
- Tres lámparas LED,
- Un panel solar, instalado en el techo en menos de una hora por equipos locales capacitados por Moon.
Con un costo inferior a 2 euros al mes para los usuarios, esta solución ofrece una alternativa asequible y sostenible.
Desde sus inicios en Senegal, Moon ha expandido sus actividades a Togo, donde opera desde hace tres años. Hasta la fecha, 20,000 personas se han beneficiado de esta innovación, y se prevén 30,000 nuevas conexiones para 2025.
Con su experiencia, Moon explora ahora el potencial de la energía solar en autoconsumo para particulares en Nueva Aquitania, abriendo así una nueva etapa de su compromiso con la transición energética.











