“51 millones de jabones se tirarían cada año por los hoteles en Francia. Y, sin embargo, 3 millones de personas no pueden permitirse comprar productos de higiene básicos”, afirma la fundadora de Unisoap.
Si solo pasas una noche en un hotel y aunque solo uses una vez el jabón que se te proporciona, por higiene, ¡será tirado! Partiendo de esta alarmante constatación, Pauline Grumel decide en 2018 lanzar una asociación de reciclaje.
La emprendedora trabajó con un ingeniero para lograr reciclar estos jabones y devolverlos a las normas de higiene: “y sobre todo, este proceso debía adaptarse a las personas con discapacidad ya que íbamos a trabajar con un ESAT” precisa.
Así, Pauline ha desarrollado con sus equipos, una máquina capaz de transformar los pequeños jabones en un bloque de 100 gramos. Estas nuevas pastillas de jabón se distribuyen a diversas asociaciones para personas necesitadas. “ Familias en situación precaria que vienen a los Restos del Corazón, pero también puede ser personas que viven en la calle… mujeres solas e incluso estudiantes para quienes la precariedad solo ha aumentado en los últimos años”.
La asociación también ha creado “kits de higiene” (jabones, cepillos de dientes, pasta de dientes y champú) a partir de productos no vendidos de varias marcas. ¿El pequeño extra? Estos kits se presentan en pequeños saquitos de transporte confeccionados por costureras a partir de sábanas de hotel recuperadas.











