Desde su creación en 2014, Women safe & children ha querido desafiar las ideas establecidas en materia de violencia. Su objetivo es lanzar una nueva forma de atender a las víctimas.
Los profesionales deben estar más sensibilizados y ser solicitados para identificar y establecer elementos de prueba. La idea también es reunirlos en un mismo lugar.
Women safe & children identifica que las violencias son tratadas demasiado a menudo como un solo tipo de violencia, cuando una persona puede verse afectada por varios aspectos a la vez. “Es importante tener en cuenta toda la vida de la persona para ver cómo la violencia sufrida en la infancia puede haber impactado en la edad adulta, de lo contrario, la situación podría perdurar toda su vida”, insiste Frédérique Martz.
Desde 2017, la asociación abre su atención a los niños, que ya no son considerados testigos, sino verdaderamente víctimas.
El énfasis también se pone particularmente en el medio rural. “Allí encontramos pocos actores de salud, pocos apoyos asociativos”, explica la fundadora de Women safe & children. “La ruralidad implica la falta de confidencialidad y la presencia de zonas blancas que obstaculizan dispositivos como teléfonos o pulseras anti-acercamiento. Por lo tanto, hay una necesidad de involucrarse en estas áreas.”
La red Women safe & children también ofrece formación en empresas y a profesionales.
La consideración de los impactos de la violencia en el cerebro, con la llegada de las neurociencias, es una herramienta particularmente valiosa. “Las violencias se alojan en el cerebro y se reactivan regularmente”, explica Frédérique Martz. “Una demostración que ha permitido a muchos profesionales entender mejor qué es una víctima, quien también comprende mejor por qué no pudo reaccionar, lo que le permite volver a ser protagonista de su vida.”











