Stop Illettrisme nació gracias a un constatación alarmante y, sin embargo, poco visible.
Todo comienza en un sitio de investigación del grupo L’Oréal, donde los científicos se sorprenden de que su pizarra blanca sea borrada todas las noches a pesar de la mención bien visible: “no borrar”. Uno de los investigadores imagina que la persona encargada de la limpieza puede que no sepa leer. Esta hipótesis resulta ser cierta. Los investigadores deciden entonces crear una codificación para que la persona encargada de la limpieza sepa cuándo debe borrarla o no.
Esta iniciativa llega hasta la dirección del grupo L’Oréal, que decide ampliar la experiencia a todos sus sitios. Deciden crear BA-BA, asociación que hoy se llama Stop Illettrisme.
El mundo empresarial parece, a primera vista, poco afectado por el analfabetismo: “Los DRH nos dicen ‘no, no hay problema de analfabetismo, si no lo sabríamos’”. Sin embargo, Samira Djouadi observa que hasta la fecha, 1,4 millones de personas (es decir, el 4% de la población de 18 a 65 años) están afectadas por el analfabetismo en Francia. ¡Y más de la mitad de ellas trabaja!
“Nunca firman su contrato de trabajo en la empresa y piden llevarlo a casa para leerlo tranquilamente. Pero en realidad, no es para leerlo tranquilamente, es para que alguien más se lo lea y le explique todo lo que está escrito”, explica Samira, precisando que se utilizan numerosos subterfugios para evitar este tema “muy tabú”.
Gracias a varias formaciones, Stop Illettrisme actúa en el corazón de las empresas para permitir que los empleados afectados por el analfabetismo recuperen la confianza.
Una de las formaciones, la más intensa, exige estar disponible 3 horas a la semana durante 1 año para aprender el idioma francés. “El nivel más alto es el CléA, son los diplomas que se piden a las personas que solicitan la nacionalidad francesa”
Según la presidenta Samira Djouadi, los empleados luego solicitan otras formaciones, se expresan más naturalmente en público, con un verdadero “sentimiento de éxito”.











