Aún hoy, los estereotipos influyen fuertemente en los trayectos. Las chicas son más propensas a orientarse hacia profesiones relacionadas con el cuidado, la educación o los servicios personales, mientras que sectores de futuro como la tecnología, el digital, la ingeniería o la construcción siguen siendo mayoritariamente masculinos. De las 82 familias de profesiones registradas por el Insee, las mujeres son mayoría en solo 12 de ellas.
Para actuar contra esta autocensura y abrir el campo de posibilidades, Capital Filles interviene directamente en los institutos. La asociación organiza talleres que permiten a las jóvenes tomar conciencia de los estereotipos, identificar mejor sus competencias y proyectarse en carreras en las que no habrían pensado necesariamente.
El segundo pilar del dispositivo se basa en el mentorazgo. Cada joven acompañada puede ser puesta en contacto con una madrina profesional de una empresa asociada o del mundo independiente. Esta relación permite intercambiar sobre las elecciones de orientación, descubrir nuevas profesiones y, sobre todo, ganar confianza.
"Lo que intentamos hacer es mostrarles lo que no conocen. Una joven que descubre las profesiones de ciberseguridad, ingeniería o digital puede entonces considerar un camino que nunca habría imaginado," subraya Laurence Beldowski.
El impacto del programa se mide en las trayectorias: el 93% de las ahijadas acompañadas continúan estudios superiores y la asociación observa un aumento de las ambiciones en sus elecciones de orientación.
Más allá de los trayectos individuales, Capital Filles también acompaña a las empresas en sus desafíos de diversidad e inclusión.
"Estas chicas que provienen de entornos más populares, en áreas rurales, también se destinarán a carreras con responsabilidades y eso también es decirles que son el valor del mañana de la sociedad," concluye Laurence Beldowski.











