Los locales profesionales están desocupados el 70 % del tiempo. Partiendo de esta constatación, Les Bureaux du Cœur tuvieron la idea de ofrecer estos espacios a personas en situación de precariedad para permitirles recuperarse y estabilizar su situación.
Para ello, la asociación propone a las empresas convertirse en anfitriones. Solo es necesario habilitar un espacio específico. Una reorganización que Les Bureaux du Cœur pueden ayudar a implementar.
"No venimos a romper paredes, sino a mínimo poner un sofá cama en un rincón, un armario para que el invitado pueda dejar sus cosas. Un espacio de cocina con nevera y microondas para que pueda calentar una comida. Un baño y, idealmente, una ducha”, explica Kinda Garman.
Luego, en el aspecto jurídico, el proyecto debe ser validado tanto por el arrendador de la empresa, cuando no es propietaria de sus locales, como por las aseguradoras, que deben especificar en su contrato que aceptan cubrir la acogida del invitado.
Un proyecto que también debe realizarse en acuerdo con todos los colaboradores. “Es necesario que participe en una discusión, que haya una co-construcción con los miembros de la empresa. Es un proyecto colectivo". Ya que, aunque el invitado llega después del final de la jornada laboral y se va cuando los colaboradores regresan a las instalaciones por la mañana, hay un tiempo de intercambio previsto y necesario.
"Nuestra misión también es permitir la creación de un vínculo social, que es a la vez ultra movilizador para el invitado, porque es la oportunidad de conocer a personas con las que no suele intercambiar, de poder sentirse parte de un colectivo, de recuperar su dignidad, de poder volver a confiar en sí mismo”, cuenta Kinda Garman. “Pero también es un vínculo extremadamente unificador y transformador para los empleados que dicen sentirse cambiados al contacto con el invitado. Poco a poco, el compromiso de los colaboradores se refuerza, así como un sentimiento de utilidad compartida”.
Los invitados son dirigidos por organismos sociales asociados que los conocen bien, a veces desde hace mucho tiempo. Son personas adultas que no tienen adicciones evidentes y están integradas en un proceso de inserción, formación, empleo o reinserción laboral o en un proceso administrativo ya bien avanzado. “Para nosotros, son elementos extremadamente importantes, ya que el objetivo de Les Bureaux du Cœur es ser el último eslabón de la cadena hacia la recuperación del invitado”.
Resultado: el 92 % de las personas recibidas se van, al final del acompañamiento, con una vivienda o un alojamiento permanente. Además, el 71 % de ellos están empleados después de la acogida. “Así que hay una verdadera diferencia entre la situación de entrada en Les Bureaux du Cœur y la de salida. Y es una remobilización que se mantiene en el tiempo”, precisa Kinda Garman.
“Colaboradores de una empresa me decían recientemente, no nos cuesta nada, no tiene impacto en nuestra actividad, salvo en nuestro orgullo”, concluye Kinda Garman.











