La asociación Joséphine fue creada en 2006 por una peluquera, Lucia Iraci, quien tuvo la idea innovadora en su momento de utilizar su oficio para ayudar a las mujeres vulnerables en su trayectoria de vida a levantar la cabeza, reconstruirse y avanzar, brindándoles cuidados, primero en su salón en París, luego en asociaciones, antes de crear un salón dedicado en el barrio de Barbès en París. Otros salones siguieron, impulsados por asociaciones locales que quisieron desarrollar el concepto, dando así vida a una verdadera red.
¿Por qué acompañar a las mujeres? Porque la precariedad las afecta de manera más dura y duradera. El 70% de los trabajadores pobres son mujeres. Acumulan factores que las mantienen en situaciones difíciles: el aislamiento tras una separación familiar, un divorcio, la violencia de género…
La asociación Joséphine ofrece cuidados de bienestar en un sentido amplio, de peluquería, estética, asesoramiento de imagen, sofrología, reflexología, escucha psicológica, pero también vínculos a través de talleres colectivos donde las mujeres pueden compartir sus saberes. También aprender a cuidarse a sí mismas.
Un trabajo de investigación lanzado en 2018 también ha permitido establecer una cierta legitimidad de las acciones emprendidas y poder llevar a cabo un fuerte alegato que dice que hoy en día estos cuidados de bienestar son esenciales para responder a necesidades fundamentales de las mujeres.
"Las mujeres que recibimos hablan de la belleza más como la expresión de un bienestar interior que pasa por la confianza en sí mismas”, explica Nadège Moniez. “Luego, hay una dimensión relacional muy fuerte. Al final, la belleza solo se concibe bajo la mirada del otro o en relación con el otro, es decir, que no podemos estimarnos si el otro no nos reconoce como sujeto en su totalidad. Muchas mujeres nos dicen que somos bellas cuando no estamos solas”.
“Estamos muy lejos de la apariencia física”, destaca Nadège Moniez. "Estamos en necesidades fundamentales como el respeto por uno mismo, la confianza en uno mismo”.
La prueba: el 84% de las mujeres que vienen a Joséphine dicen haber recuperado la confianza en sí mismas. Al finalizar su paso por Joséphine, más de 1 de cada 2 se reinscriben en procesos de empleo o formación y el 80% de ellas dicen haber implementado medidas de salud.











